Manual y premeditado

Me interesa el dibujo, el reciclaje, la costura y sobre todo el dar una oportunidad a esos materiales in-servibles que todos tenemos por casa

sábado, 25 de octubre de 2014

Champú sólido de coco ecológico

Se habla mucho en internet del deterioro que ocasiona a la larga el uso de siliconas de los productos capilares. Te dejan el pelo muy bonito pero se ensucia enseguida y tienes que volver a lavártelo, vamos, que es un círculo vicioso.
Como últimamente estoy en esa situación, el pelo me lo tengo que lavar casi a diario (y eso no es bueno) voy a intentar hacer una transición hacia los jabones. Dicen que al principio cuesta y que los resultados no son inmediatos porque tienes que deshabituar a tu pelo de los químicos, pero no puedo seguir así.
Me he comprado ésta pastilla de jabón con aceite de coco y voy a empezar a usarla. Es un poco cara pero si dura mucho al final sales ahorrando.


Ya de camino he tenido que pensar dónde ponerlo cada vez que lo use y como no tengo jaboneras de sobra en casa me he fabricado un contenedor.


He cogido un envase de mantequilla gastado y lo he lavado y secado muy bien. Luego lo he decorado con un celo estampado .


Para que el agua no se estanque le he hecho unos pequeños agujeritos con un imperdible. Si dejas el jabón con agua se termina deshaciendo.


Y lista para colocar en un cestito metálico que tengo en la ducha. 
Espero tener buenos resultados y poder fortalecer mi pelo a la vez que cuido del medio ambiente.

Botes para lápices

No concibo comprar un bote para guardar lápices habiendo tantas manera de reutilizar. Os pongo dos ejemplos que he hecho.
Con el primero lo único que he hecho ha sido limpiarlo bien, tiene un estampado que me gusta mucho, es muy clásico tirando a anticuado.


El segundo era un bote de leche en polvo al que le pegué una tira de cartón rizado y que le dió un look muy minimalista. Le puse como pié la propia tapa de plástico para que no rayara la mesa.


Ambos envases tienen un reborde interior que no corta y que es muy seguro.

sábado, 18 de octubre de 2014

Arnés para perro DIY

El reto de hoy ha sido confeccionar un arnés con lo que tenía por casa.
Los materiales:
Tela de algodón de rayas, que es muy fuerte y ya le he usado en otras ocasiones-
Guata fina
Tela vaquera de un pantalón jubilado (y un bolsillo de los que sirven para guardar el mechero)
Cinta de nylon para correas
Un eslabón grueso rectangular que rescaté de un bolso viejo
Biés color canela (el que tenía)
Hilo, aguja, tijeras, máquina de coser y papel para hacer el patrón

Lo primero ha sido doblar el papel por la mitad y dibujar una especie de X alargada, la parte de arriba es más estrecha (la que rodea el cuello) y la de abajo más ancha (la que rodea el tórax).


Se coloca sobre la tela doblada por la mitad, se marca y recorta con un centímetro alrededor


Para la parte de atrás elegí tela de un vaquero que iba a tirar, como no podía ajustar el patrón, lo doblé por la mitad y saqué las partes de cada una de las perneras. Aquí se ve cómo las uno entre sí.


La tela de rayas las cosí con hilo azul por las rayas azules a la guata, yo no sé enguatar, así que he optado por la opción más fácil. Aunque la tela vaquera y la de rayas son bastante gruesas le he puesto guata para darle más consistencia al arnés.
Tembién aproveché un bolsillito del vaquero y lo cosí a uno de los lados, ya os podéis imaginar cual va a ser su uso.



La cinta de nylon la he ajustado en la mitad de la pieza y le he colocado el eslabón rectangular en el centro. Luego le he pasado la máquina. Para que los filos no se deshilachen le he dado una pasada con un mechero.


Aquí se ve como he cosido la cinta por las dos partes dejando el eslabón prisionero en el centro.


Cosí todo el contorno de la pieza uniendo las tres telas y recorté los sobrantes dejando medio centímetro aproximadamente. Luego le he puesto un biés que tenía por casa de otra cosa que hice. ¡Qué difícil es coser un biés, al menos para mí!


Para los cierres he usado unos cierres que tenía guardados por casa de unas mochilas que tiré de viejas. Son muy fuertes. Aquí hay que probarle el arnés al perro y ajustar a qué altura tienes que coser los cierres para por una parte sujetar al perro, y por otra, que sea confortable. En esta foto se puede ver el anverso y el reverso de la pieza.


Aunque el bolsillo lo cosí a la tela de rayas a máquina, he tenido que repasarlo a mano porque el pié de la máquina no cosía cerca de las tachuelas. Ya que tenía que repasarlo le he puesto una de las etiquetas que tengo "by Chus" como marca de la casa.

Y el resultado final...


El bolsillito sirve para llevar alguna bolsa y el conjunto queda muy mono. Como los materiales los tenía por casa o los he reciclado, me ha salido por 0€ (si no contamos el gasto eléctrico de la máquina, claro). Lo bonito de todo ésto es que cuando guardas el cierre de una mochila vieja nunca sabes en qué se puede terminar convirtiendo.  Os animo a que probéis.

domingo, 12 de octubre de 2014

Chapa forrada de tela

La siguiente chapa la he decidido forrar con tela


Como herramientas elegí cola blanca, aguja e hilo


Mi primera opción fue recortar un centímetro alrededor y cerrar con un pespunte


Mi idea era remeter el sobrante en el espacio entre el plástico y el metal, pero no se podía


Al final lo que hice fue poner cola blanca y pegar la tela y cortarla al ras


Por último le he dado una capa de barníz acrílico para proteger la tela y evitar que se levantara por las orillas.


Corazones de crochet

Estos corazones los hice hace un tiempo pero a día de hoy no los he incluído en ninguna labor, así que los tengo pinchados en el corcho de casa. Saqué en su momento el patrón de Pinterest y la verdad es que no sé dónde lo tengo. De todos modos es bastante sencillo, en la primera cadeneta haces varias varetas juntas para hacer el rizo y luego vas ampliando los puntos hasta el pico del final y luego vas disminuyendo.




domingo, 5 de octubre de 2014

Chapa con pintauñas

Anteriormente ya hice una revisión de una chapa vieja. Tengo varias chapas guardadas en el joyero de diferentes publicidades y eventos porque no suelo comprarlas pero sí las guardo cuando me las dan. El caso es que de vez en cuando me gusta ponerme alguna en la solapa de la chaqueta vaquera o en la mochila. Así que voy a ir remozando alguna.


En este caso va a ser muy sencillo, símplemente voy a utilizar dos esmaltes de uñas que me gustan mucho y que creo que combinan bien y voy a intentar darle un efecto marmoleado removiendo la pintura (que he vertido generosamente) con un alfiler.
Antes he limpiado la chapa con un algodón mojado en alcohol para quitarle cualquier tipo de residuo.
Y el resultado creo que ha quedado muy curioso.


Así que si tenéis una chapa rodando por algún cajón y queréis darle una segunda oportunidad ya sabéis.